miércoles, 6 de diciembre de 2017

Vídeo y reseñas del evento 'Cobeña medieval'

En este enlace del Ayuntamiento de Cobeña se encuentra el vídeo íntegro del evento celebrado el día 25 de noviembre 'Cobeña medieval: Santa María de la Cabeza, San Isidro y los Vargas', en el que tuve la oportunidad de ofrecer la charla 'El Señorío de Cobeña y los Vargas: origen de las tradiciones locales con Santa María de la Cabeza y San Isidro':

https://www.facebook.com/aytocobena/videos/1740172585995895/

Adjunto enlace también a dos interesantes reseñas:

Nota de Miguel Alcobendas, cronista oficial de Algete, para la Real Asociación de Cronistas Oficiales de España: http://www.cronistasoficiales.com/?p=81125

Entrada del blog Tinajas en la Cueva, por Daniel García Magariños: https://tinajasenlacueva.wordpress.com/2017/12/03/resena_25_noviembre/
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Autor: Rafael Delgado Maldonado de Guevara
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Los linajes Vargas y Gudiel: tradiciones paralelas con Nuestra Señora de Atocha

Artículo publicado en La Gatera de la Villa. Segunda época / número 28 / Otoño de 2017. Enlace de la revista íntegra: http://www.gateravilla.es/la-gatera-de-la-villa-no-28/

Los linajes Vargas y Gudiel, tuvieron un papel principal en el Madrid medieval. Los primeros, presentes en la Reconquista junto a Alfonso VI –y quizás antes, como cristianos del Mayrit musulmán-; los segundos, familia mozárabe por excelencia de Toledo donde ejercieron la alcaldía mayor, con una rama avecindada en Madrid desde el siglo XIV. En este artículo nos centraremos en dos historias de sorprendente similitud ocurridas en tiempos de Enrique II y que vinculan a ambas estirpes con Nuestra Señora de Atocha.

            La primera de estas memorias tiene por protagonista al bravo Hernán Sánchez de Vargas, líder en Madrid de la parcialidad de Pedro I de Castilla en la guerra que libró éste con su hermano Enrique a partir de 1366. Respecto a los orígenes de Hernán, de quien sabemos fue señor de Cobeña y veterano de Alfonso XI, los nobiliarios coinciden en situarle como descendiente del mítico Iván de Vargas, a quien la tradición tiene como patrón de San Isidro y por cuya ascendencia remota disfrutaron los Vargas de singulares privilegios respecto al santo labrador hasta fechas recientes. Aunque la mayoría de las fuentes refieren de manera genérica el parentesco, algunos lo concretan levemente: era descendiente del hijo menor, de tres que tuvo Iván de Vargas,[1] y hay quien sitúa a Hernán como hijo de Iván,[2] lo cual descuadra a este último con San Isidro. Nosotros nos inclinamos por pensar que Sánchez de Vargas era descendiente directo pero no inmediato del patriarca Iván y posiblemente poseyó algún vínculo originado en tiempos de su afamado ancestro, quizás el propio Señorío de Cobeña como aparece en algunos textos.

Volviendo al asunto que nos ocupa, una vez sitiada Madrid por el futuro Enrique II, Hernán fue elegido cabeza del partido del rey Pedro: Reunidos doce de los principales ricos-hombres que habían honrado con su voto al elegido, en la plaza principal del Alcázar, lo levantaron en pié sobre un escudo y le volvieron sucesivamente hácia las cuatro partes del mundo, en cada una de cuyas cuatro direcciones hizo el novel capitán una cruz con la espada desnuda diciendo: “Yo, Hernán Sánchez de Vargas, desafío en el nombre de Dios, á todos los enemigos de la fé, de mi señor el rey y de la tierra." Dicho y hecho lo cual le bajaron al suelo y poniéndole el alférez mayor en la mano el estandarte de la villa le dijo: “Yo te otorgo en nombre del rey que seas adálid."[3]

            Cuentan las crónicas que los defensores de Madrid  ofrecieron férrea resistencia, sin embargo Enrique logró traspasar las murallas con sus huestes, lo que algunos achacan a la traición de un tal Domingo Muñoz, vecino de Leganés, de quien se dice entregó las torres de la puerta de Moros confiadas a su defensa.

Más novelesca, otra narración refiere a una hilandera de la calle de Galdo –del Candil hasta 1901-, como la principal artífice de la entrada del rey fratricida: Permanecía Madrid fiel á Pedro I cuando llego D. Enrique al sitio hoy calle del Candil, en que tenia su casa una hilandera-, dio ésta noticia de una mina que conducía al alcázar, y en varios reconocimientos alumbró con su candil, naciendo la advertencia de que no entraran antorchas por si de las luces se apercibían en la villa; por último acompañó con su candil al mismo D. Enrique, quien, después de haber premiado á la hilandera, mandó colgar un candil de plata en aquel sitio. Cuando los hermanos llamados los Preciados le compraron quisieron quedarse con el candil; el Consejo decidió que pertenecía al rey; con el se fundió una lámpara para Atocha, poniéndose en su lugar otro de hierro, que al fin desapareció.[4]

Don Enrique entra en Madrid alumbrado por el candil de la hilandera. Imagen obtenida de José Castillo y Soriano. A la luz de un candil. Tradición de la época de don Enrique II en Romancero español. Colección de romances históricos y tradicionales. Imprenta de J. Noguera, Madrid, 1873.


Una vez entran los partidarios de Enrique comienza una dura batalla urbana: Levantaronse vanderas por el Rey don Enrique, sobre las almenas de las murallas: ocuparon la villa los soldados, si bien la Nobleza della, atendiendo mas ala lealtad devida a su Rey, y Señor natural, que al peligro manifiesto a que se ponia, resistio la entrada valerosamente.[5] Los Vargas y los Luzones capitaneados por Hernán combaten con gallardía en los alrededores de la puerta de Guadalajara, a pesar de sufrir una clara inferioridad numérica que las deserciones acrecientan rápidamente. Reducidos en el combate, según unos, o rendidos tras la muerte de su rey Pedro en Montiel, según otros, lo cierto es que los líderes madrileños cayeron presos del nuevo poder y condenados a muerte.

En la antesala del degüello, Enrique II perdonó la vida a Hernán Sánchez, quien rehusó el indulto pues no alcanzaba a sus compañeros de armas; ante lo cual el rey de las Mercedes acabó perdonando a todos la vida, gesto que se consideró fruto de la intercesión de la Virgen de Atocha, cuya devoción compartían Sánchez de Vargas y el soberano: Esta piedad tan extraña al parecer en el Infante, se atribuyó por Hernan, á la devocion que siempre profesó á la Virgen de Atocha, á quien ántes se había encomendado muy de veras; y para memoria del lance, y última señal de su agradecimiento, mandó fuese sepultado en la Ermita de esta Señora, con la insignia que llevaba al suplicio.[6]
Las diferentes versiones suelen coincidir en que la intercesión de Nuestra Señora se produjo tras las invocaciones del propio condenado, aunque un relato menos extendido confiere protagonismo a la mujer de Hernán Sánchez: La esposa de este sola y animosa, y realizando una de esas ideas imposibles que solo las mugeres apasionadas pueden concebir, habia salido de su casa, había atropellado por entre los guardas, habia llegado hasta el orgulloso conquistador, habia sabido conmover su corazon, y con sus ruegos y sus lágrimas habia alcanzado el perdon de su marido.[7] Sin perjuicio de lo anterior, nosotros creemos que Enrique pudo verse también influido en el perdón por la mediación de otro Vargas madrileño, fiel aliado del nuevo rey: don Fernando de Vargas, obispo de Burgos, entrañablemente querido de don Enrique, con quien habia compartido así los tristes dias del infortunio como los prósperos de la bienandanza.[8]

La esposa de Hernán Sánchez de Vargas suplicándole que acepte el perdón.
Imagen obtenida en Museo de las Familias, Tomo VII. Madrid, 1849, Mellado Editor. Pág. 3


Con todo, creemos que la rehabilitación de Sánchez de Vargas no fue completa y sufrió represalias por su postura en la guerra: el Trastámara donó Cobeña a Pedro González de Mendoza, relevante miembro de dicha Casa, mediante carta de 15 de junio de 1369.[9] Aun así, más o menos disminuido en sus tierras y privilegios, Hernán Sánchez salvó la vida y continuó encabezando la familia madrileña de los Vargas, cuyas principales ramas reivindicarán su ascendencia durante siglos.

La gesta de Hernán Sánchez de Vargas debió de tener por testigos a los Gudiel toledanos, pues fue en tiempos de Pedro I cuando una rama de esta familia se trasladó a Madrid.[10] Se considera a Gudiel el apellido mozárabe por antonomasia[11] y diversos autores, como Diego Fernández de Mendoza y Gerónimo de Quintana, aseguran que la etimología del apellido Gudiel responde a su sangre goda.[12] La memoria de esta vieja familia se pierde en el Toledo musulmán y los cronicones les nombran trasladando los restos de San Ildefonso al norte para protegerlos de los invasores mahometanos, narrativas que no constituyen una fuente histórica fidedigna pero demuestran el añejo prestigio de la familia: No le llevaron a Oviedo con las demás reliquias, porque entendiendo los parientes de San Ildefonso, los Caballeros y Palatinos, que esta ciudad de Toledo por su grande fortaleza se pudiera defender de los moros, dilataron sacar della el santo cuerpo: más visto que esto era imposible, a los quatro del mes de Julio de setecientos y diez y ocho le desenterraron, y le trasladaron a la ciudad de Zamora, donde se quedaron en su compañía. Los que le llevaron fueron unos Caballeros de los Gudieles, como lo dice Fray Juan Gil de Zamora en las adiciones que hace al Cronicón de Juan Pérez (...) Ciertos Caballeros del linaje de los Gudieles y de Ezlazaro, y de los Palomeques sacaron el cuerpo de San Ildefonso de Toledo, y lo llevaron a Zamora.[13]

            Los Gudiel jugaron un rol importante para afianzar la autoridad castellana en la Ciudad Imperial tras su reconquista por Alfonso VI en el año 1085. Durante generaciones, los miembros del linaje ejercieron cargos relevantes en Toledo, tanto civiles –alcaldía y alguacilazgo mayores-, como eclesiásticos. Entre las figuras señeras de la estirpe destaca Fernando Díaz Gudiel, alcalde mayor de la ciudad y señor de la Torre de Esteban Hambrán. Fallecido en 1278, se conserva su enterramiento en la Catedral adornado con alabanzas a la Virgen María en grafía arábiga, evidencia de cuan arraigadas eran las raíces mozárabes de una familia que mantenía la lengua árabe tras dos siglos de poder castellano.

            Directos del alcalde Fernando, una rama de los Gudiel llegó a Madrid en tiempos del Cruel y radicó su casa solariega en la parroquia de San Ginés. Desde bien pronto jugaron un papel destacado en la Villa, pues en 1374 Enrique II convocó Cortes en Burgos y Madrid envió como procurador al regidor Diego Fernández de Gudiel. En esta convocatoria legislativa se produjeron unos hechos tenidos por milagrosos que se solapan de manera sorprendente con la salvación de Hernán Sánchez de Vargas.

            Todo empezó con una pelea de criados ocurrida en las posadas de San Esteban donde se alojaba el regidor Gudiel, enfrentándose en fea riña los sirvientes del infante Sancho de Castilla, Conde de Alburquerque y hermano del Rey, con los del ya mencionado Pedro González de Mendoza. Don Sancho intervino para poner fin a la trifulca, con tan mala fortuna que una lanzada anónima le alcanzó el rastro y falleció poco después. Sin culpable al que ajusticiar, el dolido hermano y enojado rey ordenó decapitar a varios de los presentes a modo de escarmiento, empezando por Fernández de Gudiel por ser el personaje de más alto rango entre los presentes; aunque contra ninguno existía prueba más allá de su mera presencia en el lugar del crimen. Camino del cadalso, el regidor madrileño encomendó su alma a Nuestra Señora de Atocha rezando con devoción a una estampa suya que siempre le acompañaba.

            Sucedió que mientras la fúnebre comitiva de reos recorría la cal tenebrosa[14] le divisó su amigo Mosén Román, judío, contador mayor de Castilla y muy próximo al monarca. Román era vecino de Gudiel en Madrid y le tenía gran estima. Tras recabar información sobre el lance, el financiero solicitó al verdugo que dilatase la ejecución y corrió a pedir clemencia al rey. Enrique el Enfermo[15] escuchó con atención a su colaborador, quien incidió en la inocencia del regidor y en su buena fama, y el monarca le perdonó la vida. A toda prisa, el hebreo retornó al lugar del suplicio junto a un repostero de camas que portaba el anillo real en prueba de la decisión regia. Ante ello, Fernández de Gudiel, aunque agradecido a su vecino Mosén, al igual que Sánchez de Vargas declinó gallardamente el perdón real por no alcanzar a los demás condenados: Yo os tengo en merced la buena obra que me quereis facer, no voy en tiempo de poderoslo pagar, pero mando a mis hijos, y los que dellos vinieren que hagan con vos, y con los vuestros como vos quereis facer conmigo. Estos caballeros vinieren a ayudar a defender mi possada, avemos estado en una compañia; nunca pleque a Dios yo los dexe en este camino. Y bolviendose al pregonero dixo: Tira, y di tu pregon, anda, que yo no quiero gozar de la vida.[16]

            Ante la actitud de Gudiel y lastimados los presentes por la pronta muerte de tan brioso regidor, Román obtuvo un nuevo aplazamiento mientras recababa el parecer de Enrique II, quien finalmente accedió a conmutar la condena a todos los reos quienes fueron puestos en libertad. Esta salvación in extremis ganó fama de milagrosa por deberse a la intervención de Nuestra Señora de Atocha, aunque autores más modernos sospechan que el monarca entendió el problema político que suponía decapitar a un hombre cuya valiente actitud le granjería a buen seguro el favor popular y contra quien en definitiva no existía prueba alguna.

De una u otra manera, lo cierto es que Diego Fernández Gudiel quedó a salvo y cumplió una promesa que le hizo a la Virgen de Atocha antes de la proyectada ejecución. Así, recorrió a pie la distancia que separa Burgos de Madrid, con la soga al cuello, a pie, descalço, y atadas las manos, que nunca consintio desatarselas, sino para comer.[17] Cuentan las crónicas que las gentes de Castilla salían a su paso admiradas y las prédicas del penitente provocaban fuertes manifestaciones de devoción mariana. De este modo, con los pies y las manos holladas por una caminata interminable, llegó el bravo Gudiel a la ermita de Nuestra Señora de Atocha, donde depositó la soga mandando pintar y escribir el milagro en una tabla que también quedó expuesta en la ermita.

Durante las siguientes generaciones los Gudiel continuaron ejerciendo cargos en Madrid. Así encontramos a Diego Fernández Gudiel, documentado como regidor del concejo (1444-1445),[18] y también a Francisco de Gudiel, asimismo regidor (1475-1478).[19] Este Francisco de Gudiel fue también alcaide del Castillo de Burgos (1507-1509) y jalonó el apellido con otro hecho caballeresco cuando pidió permiso a los Reyes Católicos para desafiar en duelo al noble Fernán Bermúdez, caballero castellano al servicio de Alfonso V de Portugal, en desagravio a unas malas palabras que había tenido para con Fernando e Isabel. El duelo fue convocado en las haceñas de Gijón, cerca de Zamora, el 28 de febrero de 1476,[20] declarándosele vencedor por inasistencia del contrario.[21]

Hijo de Francisco y de Constanza de Toledo, Diego Gudiel de Toledo mandó reponer la tabla que narraba en la ermita de Atocha la milagrosa intercesión de la Virgen para con su tatarabuelo Diego Fernández Gudiel, lo que demuestra la adhesión de la familia a tales glorias: Y porque esta escritura estava rota, según el mucho tiempo que ha que se escrivio, Diego Gudiel de Toledo, reviznieto del dicho Diego Fernandez de Gudiel, la mandò renovar. Acabose año de mil y quinientos y sesenta y nueve, y en este dicho año Francisco Gudiel de Vargas, hijo del dicho Diego Gudiel, deudo deste Cavallero la renueva agora.

Diego Gudiel de Toledo, admitido en la Corte en 1498 donde prestó servicios durante muchos años, contrajo matrimonio a principios del siglo XVI con María de Vargas, de la rama madrileña y por tanto descendiente –no sabemos con exactitud si directa o colateral- de Hernán Sánchez de Vargas. De tal modo, en dicho matrimonio y su progenie convergieron dos tradiciones con Nuestra Señora de Atocha que presentan tantas similitudes que parece nos llegaron entremezcladas, tomando préstamos narrativos una de otra y viceversa: dos esforzados caballeros de las familias mozárabes más viejas de Madrid y Toledo; condenados a muerte en tiempos de Enrique II, uno en 1368, otro en 1374; los dos rehúsan de manera bizarra el perdón regio por no alcanzar éste a sus compañeros, gestos heroicos a los que monarca corresponde decretando una liberación general de los penados; salvaciones tenidas por milagrosas por intercesión de la Virgen de Atocha, a cuya ermita quedó vinculada por siglos la memoria de tan bravos castellanos: mediante enterramiento Hernán, y con la soga y la tabla explicativa el Gudiel.

El recuerdo de los dos caballeros perduró por siglos y la tabla con la soga expuesta acompañó a Nuestra Señora de Atocha hasta la entrada en Madrid de los franceses[22] quienes causaron innumerables destrozos en el templo. El linaje Gudiel de Vargas acabó asociado a otra devoción madrileña muy vinculada a los Vargas de Madrid: San Isidro Labrador. Tras una intrincada serie de pleitos con otra rama de la familia, Luis Gudiel de Vargas, nieto de Diego y María, tomó posesión de la Casa de Iván de Vargas[23] y de una llave del sepulcro de San Isidro el 30 de abril de 1598, ante Rodrigo López Rocha, notario de Madrid.[24]

En este punto nos aventuramos a sugerir que la especial vinculación entre las devociones de Nuestra Señora de Atocha y San Isidro –al menos desde el siglo XIV-, y la singular conexión de ambas con la Familia Real, pudiera tener parte de explicación en sus cruzadas relaciones con la Casa de los Vargas, quienes tan habilidosamente realzaron durante siglos sus vínculos isidriles para sacralizar las propiedades de la familia y mantener cierta familiaridad con la Corona.

La Casa de Iván de Vargas y la llave se mantuvieron en la rama de Luis Gudiel hasta el 10 de octubre de 1894, cuando el notario de Madrid Federico de la Torre y Aguado adjudicó a terceras manos la herencia del hacendado y antiguo militar Higinio Macanaz Maldonado, directo de los Gudiel de Vargas y primo hermano de mis tatarabuelos Mario y Eloísa Maldonado de Guevara y Macanaz.

Rafael Delgado Maldonado de Guevara, descendiente de Diego Gudiel de Toledo y María de Vargas


Autor: Rafael Delgado Maldonado de Guevara
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[1] Gabriel de Cepeda. Historia de la Milagrosa, y Venerable Imagen  de N. S. de Atocha, Patrona de Madrid. Madrid, Imprenta Real, 1670. P. 218
[2] Joseph Antonio Álvarez y Baena. Hijos de Madrid. Tomo II. Madrid, oficina de Benito Cano, 1740. P. 385
[3] Dionisio Chaulié. El bodegón de la cadena. Tradición madrileña. Imprenta de El Tiempo, 1896, Madrid. P. 51
[4] Ángel Fernández de los Ríos. Guía de Madrid. Madrid, 1876. P. 70
[5] Gerónimo de Quintana. Historia del Origen y Antigüedad de la Milagrosa y Venerable Imagen de Nuestra Señora de Atocha. Madrid, Imprenta del Reyno, 1637. P. 66
[6] Joseph Antonio Álvarez y Baena. Op. Cit. P. 385
[7] Francisco Fernández Villabrille. Hernán Sánchez de Vargas. Incluido en Museo de las Familias, Tomo VII. Madrid, 1849, Mellado Editor. Pp. 3-5.
[8] José Amador de los Ríos y Juan de Dios de la Rada y Delgado. Historia de la Villa y Corte de Madrid. Tomo I. Ferrá de Mena, Madrid, 1860. Pág. 385
[9] Biblioteca Digital Memoria de Madrid. Signatura 3-176-14.
[10] Manuel Montero Vallejo. Oficios, costumbres y sociedad en el Madrid bajomedieval en Revista de Dialectología y tradiciones populares. Tomo 56, Cuaderno 1. CSIC, 2001. P. 31
[11] Así lo afirma el párroco Alfonso Eugenio Galdeano Alba, genealogista mozárabe.
[12] Gerónimo de Quintana. A la muy antigua, noble y coronada Villa de Madrid. Historia de su Antigüedad, Nobleza y Grandeza. Madrid, Imprenta del Reyno, 1629. P. 224
[13] Francisco de Portocarrero. Descesión de Nuestra Señora a la Santa Yglesia de Toledo y vida de San Ildefonso, Arzobispo della. En Madrid, por Luis Sánchez, 1616. P. 48
[14] Podría tratarse de la burgalesa calle Tenebrosa o Tenebregosa, tramo de la actual calle Fernán González que abarcaba desde la Iglesia de San Nicolás hasta la Puerta de San Martín, según leemos en Yolanda Guerrero Navarrete. Estructura Urbana de Burgos en el siglo XV, capítulo recogido en Homenaje al Profesor Juan Torres Fontes, Volumen I. Edición conjunta de la Universidad de Murcia y la Academia Alfonso X el Sabio. Murcia, 1987. P. 738.
[15] Apelativo con el que Gerónimo de Quintana nombra a Enrique II.
[16] Gerónimo de Quintana. A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid. Tomo I. Imprenta del Reyno. 1629. Libro Segundo. Pp. 224-225
[17] Francisco de Pereda. Historia de la Santa y Devotissima Imagen de nuestra Señora de Atocha. Valladolid, por Sebastián de Cañas, 1604. Tercera parte. Pp. 143-146
[18] Según notas facilitadas amablemente por el medievalista José Manuel Castellanos Oñate.
[19] José Manuel Castellanos Oñate. El regimiento madrileño (1465-1515). Anales del Instituto de Estudios Madrileños. Tomo XXX. CSIC, 1991, Madrid.
[20] López de Haro. Nobiliario de España, Tomo II, p. 455.
[21] Ana Isabel Carrasco Manchado. Discurso político y propaganda en la Corte de los Reyes Católicos (1474-1482). Universidad Complutense de Madrid, 2000. P. 348
[22] Diario de Madrid, 21 de noviembre de 1814, núm. 325
[23] Casas principales de los Vargas en la parroquia de San Justo, en el solar que actualmente ocupa la Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas, en la actual calle del Doctor Letamendi, antes conocida como calle del Tentetieso o Costanilla de San Justo.
[24] La Correspondencia de España: diario universal de noticias. Año XV. Número 1435-1862, 21 de mayo. P. 1

viernes, 17 de noviembre de 2017

25 de noviembre, Cobeña medieval: Santa María de la Cabeza, San Isidro y los Vargas

El sábado 25 de noviembre celebraremos un evento muy especial organizado por la Institución de Estudios Históricos de Cobeña (IEHC), loable iniciativa de varios investigadores de dicha localidad madrileña, quienes trabajan con tesón para recuperar la Historia local. El acto versará sobre la relación del lugar con San Isidro Labrador, Santa María de la Cabeza y el linaje Vargas. Cobeña fue Señorío de la mítica familia matritense desde tiempo desconocido (algunos incluso sitúan como señor de Cobeña a Iván de Vargas -patriarca del linaje y al que la tradición tiene como patrón del labrador-) hasta 1370 cuando Enrique II donó la localidad a Pedro González de Mendoza junto a Alcobendas y Barajas. El rey fratricida había retirado previamente el Señorío a Hernán Sánchez de Vargas por el apoyo que éste prestó a su contrincante el rey Pedro durante la Guerra Civil castellana que enfrentó a ambos. Todas estas circunstancias fueron tratados en nuestro artículo Los linajes Vargas y Gudiel: tradiciones paralelas con Nuestra Señora de Atocha, publicado por La Gatera de la Villa en su último número. Por su parte, la familia Mendoza estará representada por Alfonso de Mendoza, hijo del Conde de la Corte.


Hernán Sánchez de Vargas. Museo de las Familias, Tomo VII. Madrid, 1849, Mellado Editor. Pág. 3


A raíz de dicha publicación, junto a los incansables investigadores de IEHC José Julio Ortiz Chisbert y Daniel García Magariños trabajamos para recopilar las tradiciones de Cobeña y lugares cercanos como Belvis del Jarama con San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. Entre ellas, destaca el posible nacimiento de la bienaventurada María Toribia en Cobeña, teoría presente en hagiografías antiguas pero que sufría olvido desde hacía bastante tiempo. De esta manera, estamos rescatando a Cobeña como posible cuna de la santa madrileña, honor que durante siglos se disputó con Torrelaguna, Caraquiz, Madrid, Uceda o Buitrago. Tinajas en la Cueva -blog de García Magariños- contiene más información al respecto.

Por mi parte, he procurado profundizar en el estudio del linaje Vargas en Cobeña y sus alrededores, más allá del Señorío perdido en 1370. Estas pesquisas han revelado una historia muy interesante de los Vargas en Daganzo de Arriba, Ajalvir o el ya despoblado Daganzo de Abajo (Daganzuelo). La familia más vieja de Madrid tuvo ramas asentados en dichos lugares desde al menos principios del siglo XVI y mantuvieron un rol importante hasta el siglo XIX. Durante más de tres siglos los Vargas de Ajalvir y los Daganzos pleitearon con éxito por preservar su hidalguía, así como ejercieron cargos en aquellos lugares. En algún caso su notoriedad sobrepasó el ámbito local, así destaca el jurista Tiburcio de Vargas y Martínez Ahedo Benito y Serrano, natural de Ajalvir donde falleció en 1794, quien fue ministro togado del Consejo Supremo de Guerra, entre muchas otras responsabilidades políticas y académicas.

De todo ello tendremos oportunidad de tratar el día 25 en una ponencia que será introducida por Elvira Grahn Yanini, vicepresidenta de la Asociación Derecho de la Cultura, entidad en formación que fomenta la investigación cultural aportando una visión jurídica al análisis de la documentación histórica, así como ayudar en cuestiones legales y administrativas a diversas iniciativas culturales.




Tras nuestra intervención, el incansable Emilio Guerra Chavarino -prolífico escritor sobre el santo matrimonio- tratará sobre el llamado Códice de Juan Diácono, el escrito sobre San Isidro más antiguo del que se tenga conocimiento. Dicho Códice contiene seis himnos de San Isidro, uno de los cuales será interpretado por la Coral de Cobeña y comentado por José Benjamín González Gomis, musicólogo experto en himnos religiosos medievales que ha estudiado en profundidad las partituras del Códice de Juan Diácono.

Para terminar el evento, se servirá un ágape por cortesía del Ayuntamiento de Cobeña, el cual ha colaborado activamente en la organización, así como el párroco Juan Antonio Martín López. A todos ellos les quedamos agradecidos.

A continuación reproducimos el programa completo del evento:


Cobeña medieval: Santa María de la Cabeza, San Isidro y los Vargas

Sábado 25 de noviembre de 2017, en la Casa de la Cultura, Plaza de la Villa nº3, Cobeña.

12:00. Presentación de la Institución de Estudios Históricos de Cobeña, por José Julio Ortiz Chisbert.

12:20. ‘El Señorío de Cobeña y los Vargas: origen de las tradiciones locales con Santa María de la Cabeza y San Isidro’, por Rafael Delgado Maldonado de Guevara.

13:00. ‘El Códice de Juan Diácono y los himnos de San Isidro’, por Emilio Guerra Chavarino y José Benjamín González Gomis.

13:30. Interpretación de los himnos de San Isidro por la Coral de Cobeña.

14:00. Ágape por cortesía del Ayuntamiento de Cobeña.

Organiza: Institución de Estudios Históricos de Cobeña y Ayuntamiento de Cobeña.

Colabora: Asociación Derecho de la Cultura, La Gatera de la Villa.

Entrada libre y gratuita.

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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Homenaje a Elena Damiana de Juren, Almagro, 30 de septiembre de 2017

El próximo sábado día 30 participaré en el homenaje que el Ayuntamiento de Almagro (Ciudad Real) tributa a mi antepasada Elena Damiana de Juren Samano y Sotomayor. Elena Damiana, bautizada en Almagro el 2 de enero de 1614, era bisnieta de Juan de Juren, quien llegó a la localidad manchega como administrador de los Fugger -o Fúcares-, banqueros alemanes de Carlos V.
El motivo del homenaje es que Lope de Vega dedicó a Elena Damiana «Veinte y una parte verdadera de las Comedias del Fénix de España», publicada en 1635, lo cual será recordado mediante una placa en el zaguán del Corral de Comedias.

Cartel realizado por el Ayuntamiento de Almagro.
Los actos conmemorativos consistirán en:
17:00 horas. Visita guiada con un recorrido por los vestigios de los Juren en Almagro, con salida desde los jardines de la Plaza Mayor.
19:00 horas. Conferencia en el Corral de Comedias a cargo de Arcadio Calvo Gómez y Rafael Delgado Maldonado de Guevara.
20:00 horas. Descubrimiento de placa conmemorativa en el Corral de Comedias.
Los eventos serán de entrada libre y gratuita.

El evento está teniendo una gran difusión en los medios de comunicación y asociaciones:

Entrevista en Onda Almagro

Nota de prensa del Ayuntamiento de Almagro.
Noticia en la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales.


Noticia en Ciudad Real Digital.


Noticia en la Comarca de Puertollano



Noticia en Lanza Digital.

Noticia en MÁS Castilla La Mancha.

Noticia en Noticias Ciudad Real.
Noticia de Calatrava Digital.
Noticia en clm24.es.
Noticia en Almagro Noticias.

Noticia de El Periódico de Catalunya


Noticia en La Tribuna de Ciudad Real.

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martes, 26 de septiembre de 2017

Pregón de Novés, Fiestas en Honor a San Miguel Arcángel y Nuestra Señora de la Mongía, 23 de septiembre de 2017

Queridos amigos de Novés, buena noches,

En primer lugar, el debido y necesario capítulo de agradecimientos por esta gran consideración que me hacéis, la cual me colma de sincera emoción y gratitud: dar el pregón de las Fiestas de Novés en honor de San Miguel Arcángel y de Nuestra Señora de la Mongía en el año 2017. Procedo a ello. Todo mi agradecimiento a las autoridades presentes; toda mi gratitud al Ayuntamiento de Novés, a su corporación municipal y a su alcalde-presidente, don José Hernández García, de quien partió la propuesta de mi persona como pregonero; muchas gracias al párroco don José Anaya Serrano, por su fe, su carácter proactivo, su decidido apoyo a las iniciativas culturales y su buen hacer; un gran abrazo debo enviar también a las Cofradías de Novés, dentro de las cuales consentidme que haga una mención especial a la mía, a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Columna y Nuestra Señora de los Dolores, presidida por don Benito Tapiador Farelo; pero sin olvidarme de las demás, con las cuales quiero hoy fundirme también en un fraternal saludo cofrade: Cofradías de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, de la Purísima Concepción, del Santísimo Sacramento, de la Virgen de la Monjía, de la Virgen del Carmen, de las Hijas de María y de los Sagrados Corazones. También quiero referirme a la Asociación Miembros Agrarios de la Cámara, quienes mantienen el culto de mi querido San Isidro.

Un cálido recuerdo debo también a mis compañeros investigadores, quienes me han enseñado a amar la historia de la tierra toledana. Entre otros, don Roberto Félix García, de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo; el padre don Alfonso Eugenio Galdeano Alba, genealogista mozárabe; y don Fausto Jesús Arroyo López, estudioso de Casarrubios del Monte. En este capítulo de saludos considero asimismo justa y debida una expresa referencia al investigador local don Francisco Javier Fuentes Fernández, verdadero artífice de que hoy Novés sea un punto de interés para numerosos estudiosos, y el nombre de la localidad aparezca en diversos y reputados foros, quien además me ha aportados valiosos datos para confeccionar este pregón al igual que don Ángel Luis López Pérez. Para cerrar los agradecimientos, quiero dirigirme al verdadero protagonista de las fiestas, al pueblo de Novés, gente abierta con el foráneo, amable, afectuosa; personas en definitiva encantadoras. Gracias de todo corazón por acogerme y por este gran honor, ¡muchas gracias, queridos amigos!, ¡¡muchas gracias, Novés!!



         Como queda dicho, mi relación con este bello lugar se remonta hasta fechas bastante próximas, en concreto a principios de 2016, cuando el historiador don Carlos Arranz Santos encontró en un archivo de Valladolid el testamento de mi antepasada Ana de Vargas otorgado en 1563, un documento valioso para la Historia española puesto que los derechos nacidos de la mencionada herencia serían la clave durante siglos para poseer una de las llaves del sepulcro de San Isidro, lo cual era de gran importancia ya que los Reyes e Infantes de España tenían por costumbre utilizar el cuerpo incorrupto del Santo labrador para rogar milagrosas sanaciones. Dicen incluso que a veces introducían los restos de San Isidro en el lecho, en la cama, para curarse de sus males y enfermedades. Por tanto una llave del sepulcro conllevaba cierta relación de familiaridad con la Casa Real. Esta conexión de la herencia de doña Ana con los restos de San Isidro tenía origen en un ancestro remoto de la familia, Iván de Vargas, quien se supone acompañó a Alfonso VI en la Reconquista de Madrid y a quien la tradición rememora como señor de las tierras que labraba el bienaventurado agricultor madrileño.

Pues bien, resulta que en su testamento Ana de Vargas recoge su intención de hacerse enterrar en Novés, en la capilla que había mandado erigir en 1536 junto a su marido, el ilustre licenciado Francisco del Castillo, consejero nada menos que del emperador Carlos V y de su hijo Felipe II, dueños y señores de medio mundo. Por lo tanto, a través de ese documento descubrimos en 2016 que desde hace siglos este singular matrimonio comparte el descanso eterno aquí en la parroquia novesana.

Seré sincero, yo por entonces no sabía anda de Novés, pero llevado por la curiosidad y el ánimo de conocimiento llamé al Ayuntamiento para preguntar por algún vecino interesado en la historia local. Por casualidad, Francisco Javier Fuentes estaba en el Consistorio y gracias a él pude localizar el enterramiento en la actual Capilla de la Virgen de los Dolores, en su origen llamada de la Concepción. Pronto vine a visitar Novés, donde conocí al amigo Fuentes, a otros investigadores de la zona, autoridades, al párroco, hermanos cofrades y a otras muchas personas estupendas. Desde el primer momento, me sorprendió gratamente la disposición de todos ellos a fomentar, colaborar y participar en iniciativas culturales destinadas a rescatar su historia. Y me admiró aún más la extraordinaria calidad humana que encontré aquí, allí donde iba me presentaban gente buena, amable y afectuosa. Lo que en principio era un viaje cultural se acabó convirtiendo en un descubrimiento humano de primer orden: la bondad y alegría de los novesanos. De nuevo, por vuestro recibimiento, amistad y manera de ser, ¡muchas gracias, queridos amigos!, ¡¡muchas gracias, Novés!!

Fotografía del Ayuntamiento de Novés.

En estos dos años, Francisco Javier y el humilde servidor que os habla hemos profundizado en este apasionante relato. Primero publicamos en 2016 el artículo La Capilla de la Concepción de Novés y los mayorazgos Del Castillo-Vargas en la Revista Cultural de la Comarca de Torrijos ENTRE-RÍOS. Esta publicación se vio acompañada de una conferencia en Torrijos, organizada por la Asociación de Amigos de la Colegiata. Ese mismo año, nuestras investigaciones fueron mencionadas en otras charlas y obras historiográficas que versaban sobre San Isidro, patrón de Madrid y de los agricultores, así como benefactor de la Monarquía española, cuyo nombre ya siempre quedará vinculado en la Historia al lugar de Novés.

En este año de 2017 he vuelto por aquí en varias ocasiones. Muy especiales fueron los actos que realizamos el 13 de mayo, dos días antes de la fiesta de San Isidro. Con la inestimable ayuda del sacerdote don José, Francisco Javier y el que suscribe impartimos una conferencia en la parroquia y posteriormente inauguramos una placa en la Capilla de los Dolores, la cual os invito a visitar, donde encontraréis un texto informativo que dice así:

Fue erigida esta capilla en 1536 por
Francisco del Castillo, secretario del
Consejo Real durante los reinados de Carlos I
y Felipe II, para su devoción y enterramiento
junto a su mujer Ana de Vargas,
hermana de Martín de Vargas,
bravo capitán martirizado en Argel
por Barbarroja en 1529 y descendiente de
Iván de Vargas, patrón de San Isidro.

La familia Gudiel de Vargas poseyó hasta
1893 la cuarta llave del sepulcro del Santo
Labrador como herederos de doña Ana.
        
En aquella ocasión, tuve también la gran dicha de ser nombrado Hermano Honorífico de la Cofradía de la Columna pasando a formar parte del mundo cofrade novesano. No miento si digo que espero con gran ilusión que llegue la Semana Santa del año próximo y procesionar junto a vosotros, renovando así unas tradiciones más que centenarias, pues podemos decir con orgullo que en este año de 2017 la Cofradía a la que me debo cumplió su 275 aniversario, testimonio elocuente de cuan profundas y arraigadas son las tradiciones de Novés. Por cierto, la conmemoración tuvo lugar en la Asociación Cultural Peña ‘El Porrón’, lugar que me encantó conocer como referencia de ocio, comunidad y gastronomía, pero también según me comentan centro neurálgico de contenidos culturales especialmente en los ámbitos de la música y del teatro.

En este punto quiero destacar una vez más cuánto me admiran el excelente trabajo y el sentimiento de las Cofradías novesanas. Sin ir más lejos, en el presente año Novés ha acogido el IX Certamen Comarcal de Bandas de Música Cofrade de la Comarca de Torrijos, que reunió a casi 300 músicos de siete bandas; así como un Vía crucis comarcal que congregó a 17 cofradías de 17 pueblos diferentes. Excelente labor, enhorabuena a todos aquellos que participasteis en estas iniciativas.

Volviendo a mi relato, quiero agradecer también a todos quienes hicisteis posible los eventos de mayo –tanto instituciones como particulares-, a los numerosos vecinos que acudieron a la charla o la siguieron por la radio parroquial, a los hermanos de la Columna por hacerme partícipe de sus antiquísimas tradiciones, a la Peña el Porrón por darme oportunidad de fraternizar con tantos novesanos. De nuevo, ¡muchas gracias, queridos amigos!, ¡¡muchas gracias, Novés!!

Fotografía de don Fausto Jesús Arroyo López.

Son los actos culturales celebrados por San Isidro los que me sitúan hoy aquí como vuestro pregonero. Mi humilde persona no es importante, no merezco este reconocimiento, pero sin embargo sí es significativo que coloquéis a la investigación histórica en un lugar tan señalado, dice mucho y muy bueno de vosotros. Por desgracia no abundan lugares como Novés donde tanto el Consistorio como las fuerzas vivas –el párroco, las cofradías, los estudiosos- van todos a una facilitando la divulgación cultural. Mi participación ha sido tan solo anecdótica, es Novés entera quien está logrando con justicia un sitio importante en diversas ramas de los estudios toledanos.

A pesar de ello, de que mi contribución resulta muy modesta, me siento satisfecho por haber ayudado en la medida de mis posibilidades a profundizar vuestra historiografía. Orgullo que se ve acrecentado por estar hoy aquí, compartiendo el pregón con un grupo de merecidos premiados, muchos de los cuales por cierto tienen también una importante impronta cultural, galardonados a los que resulta necesario nombrar y reconocer:

-         Nombramiento como Señores de Ribadeneira, a don Federico Pérez Illescas y doña Carolina Caro Muñoz, de quienes me comentan siempre están dispuestos a colaborar con los eventos culturales que se celebran en Novés: en la cuestión del sonido, Don Federico; en las representaciones teatrales y musicales, doña Carolina; fantástica labor.

-         Premio especial toda una vida a don José Luis González González, médico que fue de Novés durante varias décadas. Media vida dedicada a la atención de los novesanos que hoy le corresponden con una merecida distinción.

-         Reconocimiento Abuelos Centenarios –bisabuelos realmente- a don Nicolás García Díaz y doña Heliodora Illescas Blanco. Qué sería de nosotros sin nuestros abuelos, columna vertebral de la sociedad española. Fabuloso que Novés premie a sus abuelos y más si estos son centenarios, nadie se lo merece más.

-         Premio especial contribución a la vida social de Novés al fisioterapeuta don Antonio Sánchez Portillo, antiguo miembro del grupo folk Albacara, que como tal participó en la recuperación de numerosas tradiciones y llevó el nombre del lugar por toda la geografía nacional; y quien ahora participa activamente en la coral, entre otras muchas iniciativas musicales.

-         Premio especial empresa: Recuperaciones Energéticas Novés, S.A., Renovés, una compañía importante del sector medioambiental que lleva varios años aquí radicada.

-         Ha intervenido también la asociación APANAS. Conmovedor su trabajo con los discapacitados psíquicos. Para ellos mi admiración, hacen un mundo mejor.

-         Y por supuesto, Premio especial por su investigación sobre las cofradías de Novés a don Francisco Javier Fuentes Fernández.

Enhorabuena a todos ellos y a sus familias. ¡Qué gran orgullo para mí compartir el inicio de las Fiestas con estos distinguidos premiados! Por permitirme estar hoy aquí junto a ellos, me reitero ¡muchas gracias, queridos amigos!, ¡¡muchas gracias, Novés!!

Precioso obsequio del Ayuntamiento.

         Antes de terminar, por lo que para mí representa al ser mi introductor en Novés quiero hacer una referencia especial al último de los mencionados, a don Francisco Javier Fuentes Fernández. Quiero poner en valor su tremendo esfuerzo por recuperar la Historia novesana y el interés que despiertan sus estudios en numerosas instituciones e investigadores de diferentes lugares y disciplinas. Permitidme que para ello lea las palabras que le dedica el prolífico investigador madrileño don Emilio Guerra Chavarino en un reciente libro sobre Historia de Madrid y de San Isidro:

Hablando de un escudo nobiliario dice don Emilio: “Este hallazgo tuvo lugar al entablar contacto con D. Francisco Javier Fuentes Fernández en la localidad de Novés, provincia de Toledo. Le conocí en la iglesia parroquial de esa localidad donde Ana de Vargas, casada con Francisco del Castillo, hijo de Luis del Castillo, edificaron una Capilla donde el matrimonio fue enterrado. D. Francisco Javier, investigador de la historia de la zona de Torrijos, nos ha causado una inmejorable impresión por sus conocimientos, por la forma de exponerlos y por sus trabajos en pro del Patrimonio local”.

De esta manera que acabamos de escuchar menciona uno de los más conocidos estudiosos actuales de la Historia madrileña a Francisco Javier, por cuya labor Novés está hoy presente con nombre propio en variadas e interesantes investigaciones. Desde aquí animo a las instituciones y a las fuerzas sociales de Novés para que continúen apoyando la obra cultural de este gran investigador y mejor persona, referente que es y será durante mucho tiempo de la historiografía local.

Por mi parte, quiero comprometerme hoy a realizar otra pequeña aportación al acervo histórico-cultural de Novés. Como os dije antes, doña Ana de Vargas fue el origen de los derechos por los que mis antepasados disfrutaron desde el siglo XVI de la cuarta llave del sepulcro de San Isidro. La familia perdió la mítica llave en 1893, cuando murió el primo hermano de mi tatarabuelo, pero conservamos una fotografía de la llave y las medidas de la misma. Es mi intención contratar con un orfebre un molde para realizar reproducciones y os anuncio que, si al párroco le parece conveniente, la primera réplica de la histórica cuarta llave del sepulcro de San Isidro será donada a la Iglesia parroquial de Novés para su exposición en la Capilla de los Dolores y así la puedan disfrutar novesanos y visitantes. Es de justicia, pues en la capilla descansa doña Ana, matriarca del linaje, y por todas las facilidades y el cariño con que Novés ha recibido el redescubrimiento de sus vínculos isidriles.

Y hablando de cultura, ésta como todo en la vida necesita un futuro. Aquí veo mucha gente joven. Seguro que entre vosotros hay quienes tienen vivas inquietudes culturales, animo a que profundicéis en ellas, os resultará edificante y redundará en beneficio de la sociedad. Y hablar de juventud es también hablar de deporte. Enhorabuena y ánimo a todos los que trabajáis en Novés por fomentar entre niños y adolescentes las nobles virtudes deportivas. Ánimo y mucha suerte al Club de Atletismo Novés, a los futboleros del Club Deportivo Novés, a vuestros exitosos karatekas y todas las demás disciplinas deportivas que aquí se practican.

Por supuesto, un merecido reconocimiento a la delegación local de Protección Civil, recientemente constituida. Asimismo, no quiero olvidarme de los empleados municipales, de los servicios sanitarios, del Juzgado de Paz, comunidad educativa, de los guardias civiles que ejercen por la zona, comerciantes y empresarios, trabajadores, y de todos aquellos que se esfuerzan por el bien de Novés.

Ya terminando, por favor dejadme repetir una vez más mi inmenso agradecimiento a todos vosotros por este pregón de 2017, y sobre todo mi gratitud por permitirme conocer este bello lugar y a sus fascinantes vecinos, tened por seguro que estáis presentes en mi corazón y contáis con un amigo malagueño para todo aquello en que humildemente os pueda servir. Una vez más, de todo corazón, ¡muchas gracias, queridos amigos!, ¡¡muchas gracias, Novés!!

Y no puedo cerrar el pregón sin recordar a mis padres, quienes hace ya tiempo que se marcharon a un lugar mejor.

Dicho lo cual, ya que estamos en fiestas, os pido que gritéis conmigo:

¡¡Viva San Miguel Arcángel!!

¡¡Viva Nuestra Señora de la Mongía!!

¡¡Viva Novés!!

Autor: Rafael Delgado Maldonado de Guevara
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