viernes, 11 de agosto de 2017

El milagro de la fuente: representaciones artísticas de Iván de Vargas, señor de San Isidro

En este blog tratamos extensamente la figura de Iván de Vargas, patrono de San Isidro según la tradición y por cuya ascendencia mis antepasados Gudiel de Vargas poseyeron la cuarta llave del sepulcro del labrador hasta 1894 como señores de la Casa de Iván de Vargas en la madrileña parroquia de San Justo  -actual Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas-. En esta ocasión reflejamos diferentes expresiones artísticas que representan al legendario patriarca de los Vargas madrileños.

Como veremos más abajo, suele aparecer contextualizado en el milagro de la fuente, cuando en un caluroso día de verano San Isidro clavó la aguijada en el suelo para hacer brotar agua con la que calmar la sed de su señor. El milagro de la fuente no aparece en el Códice anónimo llamado de Juan Diácono -el escrito más antiguo sobre San Isidro que se conserva-, sino que lo introduce Alonso de Villegas en su Vida de San Isidro Labrador (1592), quien añade que en 1575 se secó por comercializar el agua a los moriscos (Emilio Guerra Chavarino, Historia y Leyenda de San Isidro, 2001, pp. 13 y 43). A pesar de que la primera descripción escrita del milagro se la debemos a Villegas, debía tratarse de una tradición arraigada e importante puesto que la reina Isabel, mujer de Carlos V, mandó edificar la ermita del santo en las tierras de labor que los Vargas tenían en la ribera del Manzanares -más abajo el lector encontrará imágenes de la fuente y de la ermita-, donde los artistas suelen situar también el milagro:

Hay una fuente fuera de la Villa, de la otra parte del río entre las dos puentes, de Toledo y de Segovia, y más cerca de esta que de aquella, la cual por tradición antigua se llama de Isidro. Edificó sobre ella una ermita la Emperatriz doña Isabel, mujer del Emperador Carlos Quinto, y madre del Católico Rey don Felipe, aunque su cofradía la ha reparado y lucido, y dícese que estando este siervo de Dios trabajando en aquella parte, y visitándole su amo en tiempo de grande calor, y teniendo sed, pidióle agua si tenía que darle. Él respondió, señalando con el dedo: «Allí está una fuente». El amo fue, y no hallándola, llamole y díjole: «¿Qué es de la fuente? Parece que haces burla de mí». Isidro tomó una reja e hirió la tierra, diciendo: «Aquí había agua cuando Dios quería». La fuente pareció luego, cuya agua ni en años de mucha seca ha faltado, y tiénesele mucho respeto por ocasión de este siervo de Dios, Isidro -Alonso de Villegas, Vida de San Isidro Labrador (1592), Edición de Chad Leahy, universidad de Denver, Estados Unidos, Lemir 19 (2015) - Textos, pág. 926-.

Por su parte Manuel Rosell destaca que el milagro de la fuente no aparece en el Códice de Juan Diácono, ni en la hagiografía de Juan Basilio Santoro, ni en otros autores intermedios, "esto no obstante es el tercer milagro que aprobaron los Oidores de la Rota, comisarios de la canonización de San Isidro, y afirman que es muy grande, y que Dios omnipotente le obró por la intercesion del Santo. (Bleda c. 34, p. 293)", Manuel Rosell, Apología en defensa de la aparición de San Isidro en la Batalla de las Navas, Madrid, Imprenta Real 1791, pág. 26.

Durante el proceso de canonización (1562-1622), los autoridades madrileñas tendrían interés en realzar el milagro de la fuente, que contaba como segundo protagonista a Iván de Vargas, de quien varias familias presentes en el Concejo de Madrid -Vargas, Luján, Mena- reclamaban parentesco. Dicho realce se constata en las indicaciones dadas en las celebraciones por la beatificación del labrador en 1620 (extractos recogidos en Esteban Ángel Cotillo Torrejón, Artífices y artificios. Las fiestas celebradas en Madrid por la beatificación del bienaventurado Isidro, Mayo de 1620 en Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII, Hª del Arte, t. 25, 2012, páginas 147-148 y 151-153:

Protocolo 2666. Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, fº 437v.

La fiesta a de empezar ansí.

Quando sea ora harán salvas en el castillo, sonarán chirimías y saldrán de las faldas del monte Ysidro labrador, vestido de seda, con dos bueyes enrramados, los quales arando, y dos ángeles acompañándole dará vuelta al tablado; y S. Ysidro pondrase a contemplar el castillo, adormecido en esto dexará el arado y los ángeles proseguirán. Llegará Iban de Vargas a caballo, con lança y adarga, llegado a llamarle a el glorioso Isidro, mas ya enojado que no trabaje verá los dos ángel y admirado subirá con Isidro por el camino ameno; pedirale agua, faltare en el barril y hará el milagro de la fuente, y dando un golpe en un risco saldrá un caño de agua que se despeñará por la montaña y durará mucho tiempo el correr, beberá Ibán, vajarase y ya los ángeles se abrán entrado con los…

Protocolo 2666. Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, fº 447v.

Condiçiones en la forma que se a de haçer el arco que an de haçer los gremios de çereros y confiteros en medio de la plaça donde señalaren los señores del ayuntamiento.
(...)
Es condiçión que la ystoria principal a de ser del milagro de la fuente en presencia de Yban de Bargas amo del señor santo Ysidro, y la otra correspondiente quando concedió su santidad la bula de su beatificaçión, que las quatro de abajo de otros milagros del santo con las dos que se an añadido a los lados, todas imitadas de bronçe.

Respecto a las representaciones artísticas del milagro, encontramos datos interesantes en Teresa Zapata Fernández de la Hoz, La Corte de Felipe IV se viste de fiesta. La entrada de Mariana de Austria (1649). Universitat de València, 2016:

"Este episodios es uno de los más conocidos del patrón de Madrid, difundido a través de un grabado para su canonización en Roma en 1622. José Leonardo (1598-1656) lo representó en un lienzo hoy perdido, del que se conserva una réplica de taller en el Museo de Historia de Madrid, y se conocen varias copias de fecha posterior, que evidencian su popularidad. En 1663, Juan Carreño y Francisco Rizi contrataron las cuatro pinturas que debían decorar la capilla construida en honor al santo en la parroquia de San Andrés. Carreño pintó el Milagro de la fuente y Alfonso VIII reconociendo el cadáver del santo, y Rizi, el Milagro del Pozo de San Isidro y la Aparición de San Isidro en la batalla de las Navas, los cuatro perdidos en el incendio que sufrió la iglesia en 1936."

"Del Milagro de la Fuente en la Academia de San Fernando se conserva un dibujo preparatorio de la parte inferior, atribuido a Carreño, así como una estampa del lienzo de Juan Bernabé Palomino, aparte de otras estampas del mismo tema, conservadas en el Museo de Historia de Madrid."

Según recoge Zapata, el milagro de la fuente estuvo representado en el Arco de Santa María, confeccionado dentro de los fastos para recibir a Mariana de Austria, segunda esposa de Felipe IV. El arco asociaba a San Isidro con mitología griega: "En segundo plano se veía la fuente Hipocrene, que brotaba de la cima del Helicrón, donde se erguía el caballo alado Pegaso".

A continuación reproducimos algunas representaciones artísticas de Iván de Vargas, casi todas referidas al milagro de la fuente, donde comprobamos que cada época le atribuye los ropajes y las barbas señoriales del momento. Además de ello, suele aparecer con caballo y criado; aquí destacamos que también existen referencias de una resurrección milagrosa del caballo de Iván de Vargas: "Entre otros milagros que se pintan de este siervo de Dios se halla uno, de que a este tiempo resucitó un caballo de su amo, estando él muy sentido de su muerte y habiéndole echado al muladar, que se le trujo vivo a casa." -Alonso de Villegas, Vida de San Isidro Labrador (1592), Edición de Chad Leahy, universidad de Denver, Estados Unidos, Lemir 19 (2015) - Textos, pág. 926-.

Respecto al encuadre espacial, las obras suelen representar el milagro en las tierras de labor que los Vargas poseían en la ribera del Manzanares, donde aún hoy se encuentran la ermita, la fuente y el cementerio de San Isidro. A pesar de ello, algunas ramas de los Vargas no perdieron la oportunidad de situar el milagro en sus correspondientes propiedades familiares -como también hicieron con otros milagros isidriles, como el del molino-, quedando constancia de una tradición del milagro de la fuente en la alquería Eraza, propiedad de los Vargas en Talamanca del Jarama, en su rama del Marquesado de la Nava de las Barcinas.

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Figura 1. 'Milagro de la Fuente', escuela española, siglo XVII. Fotografía obtenida de la web de Alcalá Subastas.

Representación del milagro de la fuente, con el ángel al fondo conduciendo los bueyes en auxilio de San Isidro. Iván de Vargas aparece con ropajes propios del siglo XVII, a su espalda un criado sujeta al caballo.

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Figura 2. 'Los milagros de San Isidro', anónimo, Colegiata de Pastrana (Guadalajara), siglo XVII. Fotografía obtenida del blog Historia del Arte de David Gutiérrez Pulido.

Quizás la representación más icónica de la que tengamos noticia. A la izquierda de la composición aparece San Isidro al momento del milagro de la fuente e Iván de Vargas, vistiendo encarnados ropajes señoriales, rodilla en tierra. En la parte central inferior vemos tres palomas comiendo grano en recuerdo del milagro del molino. A la derecha, aparece el criado de Iván -el que pintan de raza negra- sujetando al caballo. En el centro la composición recoge tres ángeles arando con los bueyes y en la esquina superior derecha Santa María de la Cabeza sobre las aguas del Manzanares -dicho milagro se suele situar en el río Jarama-, con el Puente de Segovia y el antiguo Alcázar de Madrid al fondo, por tanto los protagonistas se encuentran en las tierras de labor de los Vargas en la rivera poniente del Manzanares, donde actualmente se encuentran ermita, fuente, parque y cementerio de San Isidro.

En esta segunda imagen vemos un detalle de Iván de Vargas:


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Figura 3, 'Milagro de San Isidro ante Iván de Vargas'. Representación del milagro de la fuente, en esta ocasión Iván de Vargas ocupa el centro de la composición, y como símbolo señorial se repite el criado sujetando el caballo. Bajorrelieve en madera tallada, dorada y policromada. Escuela española del siglo XVII. Fotografía obtenida de la web de la casa de subastas Balclis.

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Figura 4, San Isidro Labrador, Museo del Prado. Obra del pintor aragonés Jusepe Leonardo Chabacier. Pintura de inicios del Barroco, parece ser que se pintó poco después de la canonización de San Isidro en 1622. En primer plano vemos a Iván de Vargas arrodillado ante San Isidro, al momento del milagro de la fuente, con caballo y criado asomando tras el señor. Al fondo el milagro de los ángeles y los bueyes. Situada la escena en las tierras de los Vargas a la ribera del Manzanares, con el puente Segovia y el Alcázar al fondo. Se encuentra en el Museo del Prado, Planta 1 Goya Antecedentes.


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Fotografía obtenida del blog Baúl del arte

Figura 5, fuente de la ermita de San Isidro. Relieve de la fuente erigida en la ermita de San Isidro, situada en antiguas tierras de labor de los Vargas en la ribera del Manzanares, donde hemos visto que tanto el anónimo de Pastrana como Jusepe Leonardo Chabacier representan el milagro de la fuente. En este caso, nos encontramos con el agua brotando y San Isidro de pie, cayendo sobre él bienaventuranzas del cielo. Iván de Vargas aparece en la esquina inferior derecha, de rodillas, con criado y caballo asomando detrás suya. De manera simétrica, en el tercio inferior izquierdo aparecen otras dos figuras.


Fotografía obtenida del blog Baúl del arte
Fotografía obtenida del blog Baúl del arte

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Fotografía obtenida del blog Baúl del arte

Figura 6, retablo de la ermita de San Isidro. Dentro de la ermita nos encontramos de nuevo a Iván de Vargas y el milagro de la fuente, con dos bueyes a la espalda de San Isidro.

Fotografía obtenida del blog Baúl del arte
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Fotografía obtenida de la web de la Parroquia de Nuestra Señora de Europa, Madrid.
Figura 7, Milagro de San Isidro. Obra de Jose Leonardo, pintor de la Corte de Felipe IV, a mediados del siglo XVII. Museo Municipal de Madrid. Según la profesora Teresa Zapata Fernández de la Hoz, sería una copia del original perdido.

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Fotografía del autor.

Figura 8, San Isidro y el milagro de la fuente. Hacia 1665-1675. Óleo sobre lienzo anónimo, Museo de San Isidro en Madrid.
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Figura 9, Escenas de San Isidro: el milagro de la fuente. Forma parte de una serie con cuatro escenas milagrosas del labrador. Óleo sobre cobre datado a finales del s. XVII. Imagen obtenida de la web The saleroom. The home of art & antiques auctions.
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Figura 10, San Isidro y el milagro de la fuente, anónimo el siglo XVII en el Museo de América, Cat. 88/4/1, Madrid. destaca la elegante vestimenta de los personajes, el santo con chaqueta y calzón corto de los antiguos labriegos de Castilla. Imagen e información obtenidas de Elisa Vargaslugo (1994): La pintura de enconchados. En: México en el mundo de las colecciones de arte, México, Grupo Azabache. Página 151.

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Fotografía del autor.

Figura 11, San Isidro y el milagro de la fuente, de José Conchillos, óleo sobre lienzo, 1771. Museo de San Isidro en Madrid.
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Fotografía obtenida del blog asociacionacastellano

Figura 12, San Isidro Labrador, obra de Joaquín Castañón, 1866. Museo de Arte de San Antonio, Texas. En esta ocasión nos encontramos a Iván de Vargas con vestimenta y patillas propias de los potentados americanos del siglo XIX, en una composición colorida que recoge buena parte de los milagros atribuidos al labrador.

Fotografía obtenida del blog asociacionacastellano
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Imagen obtenida del artículo Isidro Merlo y Quintana. Jornalero, labrador, zahorí y santo madrileño. ¿1082 - 1172?, de Juanfer Puebla Tejerina, recogido en Pongamos que Hablo de Madrid. Revista Alternativa Digital Madrileña, 2015.
Figura 13, Vida y Milagros de San Isidro Labrador, Patrón de Madrid, pliego de cordel a color del siglo XX. Existen numerosos aleluyas con viñetas explicativas de San Isidro, su vida y milagros. Hemos decidido incluir precisamente esta por el detalle que resaltamos más arriba: aparecen el santo labrador e Iván de Vargas en la puerta de la Casa de Iván de Vargas, actual Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas (Madrid), propiedad de mis antepasados hasta 1893, fecha en que murió Higinio Macanaz Maldonado, primo hermano de mis tatarabuelos Mario y Eloísa Maldonado de Guevara y Macanaz.
Imagen obtenida del artículo Isidro Merlo y Quintana. Jornalero, labrador, zahorí y santo madrileño. ¿1082 - 1172?, de Juanfer Puebla Tejerina, recogido en Pongamos que Hablo de Madrid. Revista Alternativa Digital Madrileña, 2015.

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Autor: Rafael Delgado Maldonado de Guevara
maldocanaz@gmail.com
Recordamos que los artículos son de libre uso por terceros, pero tanto el autor como el blog deberán ser citados en aplicación de la normativa vigente, así como las fuentes utilizadas en cada entrada.
Nos ponemos a disposición del lector interesado en esta temática para ampliar información, así como agradecemos a los lectores que compartan con nosotros sus conocimientos.

martes, 25 de julio de 2017

Nuestro estudio sobre Talamanca de Jarama y San Isidro en la Revista La Voz

La Revista la Voz, especializada en temática local del norte de Madrid, ha publicado una referencia a nuestro estudio 'La alquería Eraza: las tierras de los Vargas en Talamanca de Jarama y San Isidro Labrador', publicado ayer 24 de julio.

Captura de pantalla de la referencia a nuestro estudio en la Revista La Voz.

Agradecemos el interés por nuestro estudio y reproducimos enlace de la noticia:
http://www.revistalavoz.com/noticias/250720171855.html

Autor: Rafael Delgado Maldonado de Guevara
maldocanaz@gmail.com
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lunes, 24 de julio de 2017

La alquería 'Eraza': las tierras de los Vargas en Talamanca de Jarama y San Isidro Labrador


Talamanca de Jarama es un municipio al noreste de la Comunidad de Madrid, lindante con la provincia de Guadalajara y surcado por el río Jarama, una zona con numerosas tradiciones y leyendas sobre San Isidro Labrador y su mujer Santa María de la Cabeza, de quienes se dice vivieron y protagonizaron hechos milagrosos en la vecina Uceda y su pedanía Caraquiz, Torrelaguna y las zonas fluviales cercanas, así como en la propia Talamanca.

En esta ocasión nos centraremos en las referencias talamanquesas, que tienen la peculiaridad de situar a San Isidro en un lugar concreto: la alquería Eraza (o Erraza), sita en el camino de Caraquiz, a una legua de Talamanca. Esta finca agrícola sería la primera propiedad que San Isidro trabajó por encargo de Iván de Vargas, a quien la tradición sitúa como patrón del Labrador y cabeza primigenia del extenso linaje de los Vargas madrileños, familia vinculada al popular santo madrileño durante siglos: ya sea impulsando su canonización a mediados del s. XVI, ya sea custodiando las llaves del sepulcro –al menos desde 1421 hasta 1893-, o transmitiendo tradiciones isidriles –muchas veces ligadas a las propiedades de la saga Vargas-.

Respecto a su orografía y situación geográfica, el teólogo jesuita Francisco Antonio Serrano, hagiógrafo de Santa María de la Cabeza y quien parecía haber consultado títulos de deslinde, aportó numerosos datos en 1752: distante a media legua de Talamanca en el camino a Caraquiz; formaría un semicírculo –no queda claro si se refiere a Eraza o al Mayorazgo de los Vargas donde se encontraba inserta la alquería-, lindando a oeste y norte con el río Jarama, y a levante con el canal ‘Val de la Coxa’, el cual en una peña al norte dividía las jurisdicciones de Talamanca y Uceda. Incluso se sitúan a cincuenta pasos de la roca los cimientos de la antigua casa del santo matrimonio, en un pequeño cerro cercano a la peña Raz o Ariaz, y conexo también al Arroyo de San Isidro –actualmente en la zona localizamos en Google Maps los arroyos de San Benito y Valdelacoja-, el cual bajaría por el ‘Val de la Salud’ desde una fuente abierta por el labrador, muy cerano todo ello al núcleo urbano de Caraquiz.



Mapa del camino de Talamanca a Caraquiz con la zona aproximada donde creemos se encontraba la alquería 'Eraza'
Imagen obtenida de Google Maps.

          En lo que concierne a la vinculación de Eraza con los Vargas, varios autores coinciden en situar las tierras como propiedad de Iván de Vargas, e incluso Serrano afirma que fueron entregadas por Alfonso VI por su participación en la toma de Madrid (1083-1085), donde se supone participaron tres Vargas, aunque
resulta discutible si Iván de Vargas pertenecía a la afamada terna familiar o descendía de uno de ellos. En 1629 -tan sólo siete años después de la canonización- Jerónimo de Quintana sitúa la Eraça como tierra de Iván de Vargas donde trabajó San Isidro, lo cual reafirma Gregorio de Argaiz en 1671. Este último se remonta a Juliano, supuesto arzipreste toledano del siglo XII  y reproductor de cronicones dudosos -figura defendida con ahínco por Argaiz-, para situar en Talamanca la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza a la que María, mujer de Isidro, rendía devoción.



Iván de Vargas, rodilla en tierra ante San Isidro Labrador. Al fondo aparece Santa María de la Cabeza sobre las aguas del Manzanares -aunque las tradiciones suelen situar el milagro del paso del río en el Jarama, en las cercanías a Talamanca-.
Retrato anónimo de Iván de Vargas, sito en la Colegiata de Pastrana (Guadalajara), fotografía obtenida de 'Arte en Madrid'

Remontándonos algunas décadas atrás, las Relaciones Topográficas de Felipe II incluyen referencias a "la granja de Herraza", situada en la rivera del Jarama en la misma zona que Uceda y Talamanca; así como al molino "que dicen de Herraza" -había otros cuatro molinos en la villa-, donde iban a moler los vecinos del próximo lugar de Mesones -actual provincia de Guadalajara-. Estas referencias sitúan a Baltasar Sánchez -sin aparente relación con los Vargas-, vecino de Torrelaguna, como dueño del molino de Herraza el cual explotaba él directamente. Las Relaciones hablan también del molino "la Herrazuela", posesión de Francisca Bernalda, vecina igualmente de Torrelaguna.

Aunque el origen último es complicado de contrastar, parece que la Eraza pertenecía a un heredamiento de los Vargas madrileños, rama Nava de Barcina. Así, en 1752 el mencionado Serrano sitúa la finca como posesión de Antonio María Zárate y Vargas, marques de la Nava de las Barcinas, quien lo detentaba como Mayorazgo de los Vargas. En este punto recordamos que dicho Marquesado fue concedido en 1700 al célebre Diego de Vargas Zapata y Luján (1643-1704), gobernador español de Santa Fe entre 1690 y 1704, descendiente remoto de Iván de Vargas o de su hermano mayor –según la versión que se consulte-. De esa época tenemos dos referencias del Catastro de Ensenada (1749) que nombran las "tierras de Herraza" como tributarias de diezmo al Arzobispado de Toledo.

Como posible origen de los Vargas en la zona, conocemos que Hernán Sánchez de Vargas -emparentado tabién con Iván de Vargas- era señor de la cercana Cobeña a mediados del s. XIV y la familia estuvo muy presente durante siglos en Ajalvir -contigua a Cobeña-. Sea como fuere, la alquería Eraza, como tantas otras propiedades  de los Vargas (la Casa de Iván de Vargas en San Justo y su terreno vinculado en Atocha –rama Gudiel de Vargas-, el heredamiento del Molino de la Hoz –familia de Mena y Vargas-, la casa de calle Almendro, el actual Museo de San Isidro, la Casa de los Lujanes, etc.) fue asociada a la vida y milagros del Labrador –lo cual dotaba de prestigio tanto al bien inmueble como al linaje poseedor-, ya sea por tradición oral, ya sea por alguna construcción interesada forjada a partir del s. XVI.


Diego de Vargas Zapata y Luján, gobernador de Santa Fe (Nuevo México)
Sus descendientes poseían la Eraza a mediados del s. XVIII.
Imagen obtenida de Wikipedia.

A finales del siglo XIX, Fidel Fita, miembro de la Real Academia de Historia, traza un paralelismo entre su contemporánea Peña Rasa y la antigua Erraza, tomando según él la alquería el nombre del cerro -que originalmente también se llamaría Erraza-, e incluso le adjudica un origen etimológico árabe imagen, la Cabeza), "de la que (si mal no creo) tomó su apellido popular la esposa de San Isidro", conjetura el arqueólogo catalán, quien por otra parte transcribió el Códice anónimo llamado 'de Juan Diácono', referencia escrita más antigua conocida sobre el santo labrador -siglo XIII-. Esta teoría sobre el origen del apelativo 'de la Cabeza' será recogida en otras publicaciones sobre la santa mujer durante el siglo XX.

Respecto a Peña Rasa, sabemos que en el siglo XIX recibía tal nombre una estrecha hoz, de la que salía el cauce del Jarama tras recibir al río Lozoya, y formada por peñas escarpadas que imposibilitaban la apertura de un canal. Quizás sea interesante recordar que en 1752 existía dentro de la alquería Eraza la Peña Ras o Ariaz, con indudable parecido fonético.

En lo que concierne al relato isidril, las diferentes versiones del paso de San Isidro por La Eraza coinciden en lo sustancial: Iván de Vargas, llevado por la buena fama del labrador Isidro como arrendatario de unas tierras en la cercana Torrelaguna, contrató sus servicios para la llevanza de la alquería talamanquesa, donde se mudó tras la aprobación de su mujer Santa María de la Cabeza. El trabajo desarrollado allí, así como las virtudes cristianas del matrimonio, convencieron al patrón que empleó posteriormente a San Isidro en sus tierras principales de Madrid.

Asimismo, cuentan las referencias que al matrimonio le atrajeron los numerosos lugares de culto, tanto de Talamanca como de las localidades cercanas, y generaron entre sus vecinos una admiración general por su proceder humilde y virtuoso. También queda constancia de una devoción arraigada a Santa María de la Cabeza en la localidad a mediados del S. XVIII -incluida una milagrosa intercesión en el río Jarama-, así como que los talamanqueses defendían que era nacida en su municipio, en competencia con sus vecinos Caraquiz, Uceda, Torrelaguna o Cobeña -respecto a esta última recomendamos el blog Tinajas en la Cueva del investigador Daniel García Magariños-, localidades que también se atribuían el ser patria chica de la bienaventurada del Jarama. El Catastro de Ensenada recoge una cantidad destinada a las Fiestas de San Isidro (1749).

Actualmente encontramos en Talamanca una calle de San Isidro y un camino del Molino de San Isidro, suponemos vinculado a alguna tradición respecto al milagro de las palomas.

Para terminar, y como guiño a los interesados en la historia local más allá de San Isidro y los Vargas, destacamos la descripción del escudo de Talamanca a mediados del s. XVIII –“Su blasón son dos Castillos, y dos Cruces em quatro quarteles”- muy diferente al actual, consistente en un león rampante sobre el puente del Jarama.

Actual escudo de Talamanca de Jarama, obtenido de Wikipedia.
Muy distinto al referido en las crónicas del s. XVIII.

Reproducimos a continuación varias versiones sobre la estancia de San Isidro Labrador y su mujer Santa María de la Cabeza en la alquería la Eraza, de Talamanca, y otras fuentes utilizadas para la elaboración del artículo:

Relaciones Topográficas de Felipe II. Entrada del lugar de Mesones, 1579.


En el lugar de Mesones, veinte y dos dias del mes de Diciembre de mil y quinientos y setenta y nueve años, este dicho dia se juntaron Pedro Molar é Andrés Martin, vezinos del dicho lugar, personas nombradas por el Regimiento del dicho lugar como personas más antiguas y que mejor sabian (...)

20. El Rio que pasa más cerca deste lugar se llama Jarama; pasa legua y media deste lugar; pasa á la parte de hacia puniente deste lugar; es Rio caudaloso: ay huertos en la rivera dél, como son en Uceda y en la granja de Herraza y Talamanca, que son pueblos questán en la misma ribera, y puentes ay en el dicho Rio en Uceda y Talamanca; tiene peces.

21. El dicho pueblo tiene agua de pozos y del arroyo que pasa por él, que tiene agua hasta que entra el Agosto, y una laguna que se llama Carratalamanca: veben de los dichos pozos y de una fuente questá cerca del dicho lugar: van á moler al Rio de Xarama á los molinos que dicen de Herraza y de la villa de Talamanca.

Relaciones Topográficas de Felipe II. Información de Talamanca.

[Talamanca] hay cinco molinos en la dicha villa (...) otra que dicen Herraza que le posee Baltasar Sánchez, vecino de Torrelaguna, y él se le beneficia y por esto no lo saben; hay asimismo oro molino que dicen de Herrazuela que es de Francisca Bernalda, vecina de torrelaguna, que no saben lo que vale (...)".

Jerónimo de Quintana. A la muy Antigua, Noble y Coronada Villa de Madrid. Historia de su Antigüedad, Nobleza y Grandeza. Madrid, Imprenta el Reino, 1629. Página 125

Tenia noticias de ISIDRO Iban de Vargas, cavallero de los calificados de MADRID, de grandes heredades, por averle labrado algunas que tenia cerca de Talamanca en una alquería llamada Eraça que eran suyas (...)

Gregorio de Argaiz. La soledad y el campo laureados por el solitario de Roma, y el labrador de Madrid, San Benito, y San Isidro. Madrid, Francisco Nieto, 1671. Páginas 145-146.

Antes que entrara en Madrid tengo por cierto, que este Santo se passo a vivir a Talamanca con su muger; porque es tradicion que en ella tuvo a renta una hazienda de un vezino de Madrid, llamado Iban de vargas, de quien diremos luego. Esto lo assegura Geronimo de Quintana, diziendo el nombre del termino, donde tenia la heredad, y alqueria, que se llamaba Eraza: y aviendo de Carraquiz a Talamanca una legua, mas cierto es que de Carraquiz, se passo a vivir a la Alqueria de Eraza, y a Talamanca, y no el que fuesse desde carraquiz a labrarla, y cuidar de ella.

Conocese con mas evidencia, sabiendo que su muger Maria visitava la Ermita, e imagen de N.S. de la Cabeça, y esta en Talamanca estava, no en Tordelaguna; en Carraquiz, no en Eraza, y fue también ilustre Monasterio del Orden de San Benito, como el de Carraquiz, y de Monjas muy santas. Escrivelo Juliano en el tratado de los Heremitorios, num. 19. Heremiterium Talamanca Sancta Maria de Capire, ubi fuit Monasterium Sanctarum Monalium Divi Benedicti. No tenian de esta antiguedad noticia los de Talamanca, que dezian que N. S. de la Cabeça, con quien Maria muger de San Isidro tenia devocion tan grande, era la que estava en Carraquiz; porque no fueron una, sino distintas imagenes, y servidas de distintos Monasterios: de Monges uno, y de Monjas otro, entiempo de los Godos: con que estando en este principio, y autoridad de Juliano, se conoce, que la devocion de aquella santa muger Maria con nuestra Señora de la Cabeça, fue por aver San Isidro, y ella vivido un tiempo en Talamanca, y Eraza, cuidando de aquella hazienda, y honrando entrambos pueblos.

Francisco Antonio Serrano. Historia puntual, y prodigiosa de la vida, virtudes, y milagros de la B. María de la Cabeza. Madrid, Oficina de Gabriel Ramírez, 1752.

Páginas de la 26 a la 27:

La Villa de Talamanca, en la Antiguedad celebre Fortaleza, por los vestigios, que permanecen, muestra ser de Romanos, y las murallas en su contruccion, ostentan lo mismo, circundandola con quatro Puertas á los quatro Orizontes. Fué Lugar de grande poblacion, con seis Parroquias, de las que solo existen la de Santa Maria de la Almudena, y la de San Juan Bautista, ô por la infelicidad de los tiempos, ô por la intemperie del sitio, a cuya causa se halla reducida a ochenta Vecinos. Su blasón son dos Castillos, y dos Cruces em quatro quarteles. Es tambien opinion, que nació en esta Villa San Vidal Martyr, Padre de San Jutto, y Pattor.

Páginas de la 38 a la 40:

Por Talamanca, sobre la tradicion, y fama, se alegan los Desposorios del Santo Labrador con una hija de aquella Villa, que fuè la Beata Maria de la Cabeza, y lo sostienen en estas dos conjeturas: La primera, porque el motivo que tuvo Isidro para passar à aquella Tierra, fue el servir al Noble Iván de Vargas, en un terrazgo, llamado la Eraza, de que el Rey Don Alonso el Sexto, en premio de su valor en las Conquistas, le havia hecho merced en aquella Villa. La segunda, porque estando este termino distante solo media legua de Talamanca, frequentaba sus devotos exercicios en las muchas Iglesias, que havia entonces en ella, y con especial afecto assistia à Santa Maria la Mayor de la Almudena, por ser dulce reclamo de la milagrosisima, que dexaba en su Patria. Mas como el Angelical Isidro tuvo solo por unica muger a la Santa Labradora, como consta de la Bula de su Canonizacion, y de todos los Autores de su Vida; y los de Madrid suponen, que quando paso á aquella Tierra, como vimos con Bleda, yá iba el Santo Labrador casado, fe hace precio vér por está la Fe de Casamiento; y como (aun que fuese solida esta razon) ninguno la muestra, queda incierta la causa. La Eraza oy se mantiene con el nombre, solo que pronuncian la r con alguna mayor fuerza: y la distancia à su poblacion, de cierto es muy corta ; y por esto, y la commodidad de el camino, no tan pantanoso en los Inviernos, como a las otras mas distantes Villas, me inclino, como dirè en adelante, à que su continuo recurso era à las Iglefias de esta Villa, singularmente à la de la Almudena, que tanto les robô sus cariños: mas como se confiesa llanamente, todo esto no excede de una probable verisimilitud, que para la absoluta resolucion no basta.

Páginas de la 107 a la 108:

Otro Mayorazgo de los Vargas de esta Corte, le posee oy el actual joven, Marquès de Villanueva, y Nava de Barcinas, por haver recaido en Doña Isabel de Vargas Pimentel, hija de Don Diego de Vargas Ponce de Leon, Governador, Capitän General, Conquistador, y Pacificador de la Nueva Mexico; y de Doña Beatríz Pimentel, octavo nieto, por linea recta, de Fernán Sanchez de Vargas, descendiente del hermano mayor de Ivan, que quedó en Madrid. Y la nominada Doña Isabel casó con Don Ignacio Lopez de Zárate, Cavallero del Orden de Santiago, del Consejo de su Magestad, Regente de Italia; y de estos fue hijo Don Diego Jofeph Lopez de Zárate y Vargas, Marquès de Villanueva, y de la Nava, que casò tres veces; y del ultimo matrimonio con Doña Gertrudis Jofepha Gaytán y Medina, es hijo Don Antonio Maria Zárate, y Vargas, actual Marquès de la Nava de las Barcinas, y Patrono de la Capilla, que está en San Francisco de esta Corte , que reedificó Diego de Vargas el año de mil quatro cientos cinquenta y nueve: Y asimimo es Dueño de las Heredades, y Termino, en que fueron heredados sus primeros ascendientes en la Villa de Talamanca, y de que haremos la demarcacion puntual, quando llegue el caso; y juntamente un Solàr, y Casa, desde el tiempo del primer Ivàn de Vargas, en la qual se dice vivieron, por algun tiempo, nuestros Santos Labradores; y de ella, y otras de esta descendencia, se hará un separado Capitulo con sus puntuales deslindes, y mas firmes documentos.

Páginas de la 127 a la 129:

Ultimamente, afirman otros, que el motivo de pasar los Santos a esta Tierra, fuè, porque Ivan de Vargas, en prueba de fu confianza, les encargó el cultivo de un Terrazgo, que poseia en la Jurisdiccion de Talamanca, Termino, que llaman oy con r fuerte la Eraza, en la diftancia, que diremos del Caraquiz Mayor, que està de la otra parte de Xarama, mirando desle Tordelaguna. Tiene à fu favor esta sentencía la notoriedad, con que, entre otros, se refiere este Heredamiento desde Ivan de Vargas, por uno de los antiquisimos de esta Prosapia, como notamos en su narracion genealogica. Lo cierto es, que el presente Marques de Villanueva de la Sagra, y de la Nava de las Barcinas, en quien esta, oy (segun tambien queda sentado) uno de los Mayorazgos de los Vargas, por descendencia legitima, posee tambien actualmente, como heredadas por esta linea, gran porcion de Tierras, y Viñas, en Torrelaguna, Uzeda, y dentro de la misma Eraza, Termino de Talamanca, que forma un semi-circulo, à las corrientes del Rio, por el Poniente, y Norte; y mirando al Oriente, con el Reguero, que llaman Val de la Coxa, que por la parte de arriba en una Peña divide la Juridiccion con Uzeda: Y siguiendo en derechura, como à cinquenta pasos, estàn los cimientos de la Casa, en que vivieron nuestros Santos, en un Cirato, ô pequeño Cerro, que hace frente por el Poniente à la Peña Raz (antiguamente de Ariāz) y pegado al sitio de la Cafa, passa el Arroyo de San Isidro, que baxa de el Val de la Salud, por la milagrosa Fuente, que abrió el Santo; y en el inmediato plano se hallan las Caserias del Caraquiz Mayor, como personalmente, con sugetos peritos del Pais, lo he deslindado, y leido en los Apèos, y Amojonamientos, que las confinantes Villas hacen todos los años.

Página 301:

Con esta maravilla, que se estendiò por todas partes, fueron muchos los Pueblos, que frequentaron su Ermita, como lo practicaron por tiempos las Villas de Talamanca, Uzeda, Valde-Torres, y el Molár, yendo tambien en procesion, y alistandoe en su Hermandad.

Páginas de la 323 a la 324:

No fuè menos singular el segundo favor, que sucedió el año siguiente de mil quinientos noventa y siete à Roque de Heredia, caminando de Talamanca el dia ocho de Septiembre, para assitir à la Fiesta, que en este dia se celebraba à la Santa, como uno de los Cofrades de su Congregacion. Era preciso, para llegar á la Ermita, el paso del Rio Xarama; pero le hallò imposible de vadear, por venir sobervio, a causa de las muchas lluvias; y no haviendo Barca, ni Puente alli cerca, por dexar muy atras la nueva de Talamanca, dudó, si tentaria el vado. Al fin, movido de la ansia de llegar con tiempo à la Fiesta, piso à la pequeña Mula ,que le conducia; la que repugnante entró en las aguas. Pero apenas llego al medio, quando aturdido êl, y atolondrada la Mula, iban á ser victima funesta de su arrojo, en el infeliz sepulcro de las hinchadas olas; pues estas, con el impetu de su corriente, arrebataron la Mula. En este ultimo peligro cerrò el buen Roque sus ojos, como para no ver su desgracia, o para no bolverlos à abrir à la vida. No obstante, esforzado de un interior movimiento, al cerrar los ojos, exclamó en esta breve oracion à la Bendita Labradora: Santa dichosa, Maria de la Cabeza, que quando vivias em essa Tierra, acostumbrabas pasar esse Rio sobre sus aguas, sin el menor daño, y peligro, en sus mayores crecientes, ayudame en esta necessidad, que padezco. Cosa prodigiosa No bien havia concluido esta devota súplica, quando, abriendo los ojos, se halló de improviso à esta parte del Rio, sin haverse mojado , ni aun humedecido los pies. Y mirando á las olas, y su furia, muy admirado de su osadia, y temeridad, rindiò las gracias á su Bienhechora; a cuyas Aras se postrò de nuevo, luego que llegó a la Ermita, refiriendo à todos este portentoso suceso, de que no pudieron dudar, por estár viendo desde el Santuario lo encrespado de las aguas.

Fray Nicolás Joseph de la Cruz. Vida de San Isidro Labrador Patrón de Madrid, adjunta la de su esposa Santa María de la Cabeza, Imprenta Real, 1790

Páginas de la 60 a la 62
Pasa Isidro á la Villa de Talamanca con su santa Muger para administrar una hacienda que allí tenia D. Juan de Vargas, Caballero de Madrid: vida exemplar que en aquel lugar hacian los dos Santos.
Estas memorias que llevamos referidas, y otros vestigios antiguos, dexó S. Isidro de su vida y habitacion en Tordelaguna, por cuya razon le veneran con especial afecto todos los vecinos de aquel pueblo. En su Iglesia mayor han puesto dos curiosos retablos; en el uno colocaron al Santo, y el otro dedicaron á su Santa Esposa. De tiempos anteriores celebraban la fiesta de S. Isidro con solemnidad y esmero; estimándole como á su particular Protector: y es muy justo, pues paseó sus calles, honró su suelo, labró sus campos, sirvió á sus vecinos, trató con ellos, y estos le casaron y dieron compañera tan buena. Tambien en las serranías de aquel contorno profesan gran devocion á estos gloriosos Santos Labradores, por haber andado por aquella comarca, honrando con sus plantas aquellos caminos, heredades y montes, conversando con su gente, sembrando aquellas tierras de milagros, y haciendo muchas veces oracion en aquel y por aquel pais. La antigua lugar hablar de Isidro y de villa de Talamanca, es particular devota suya, porque para serlo tiene tambien singulares razones.
Un Caballero natural de Madrid , llamado Ivan, que es lo mismo que Juan, de la muy antigua y noble familia de los Vargas, tenia en la jurisdiccion de Talamanca, distante una legua corta de Caraquiz una hacienda muy buena de heredades y tierras en el termino que llamaban Eraza. Pues, ó por haber muerto, ó por haber faltado quien cuidaba de esta hacienda, pasó Ivan de Madrid á Talamanca para registrar aquellas heredades, y poner quien cuidase de su labor. Corria á la sazon por todo aquel contorno la fama de los prodigios que obraba el Señor por intercesion del Santo Labrador Isidro; y aunque no todos los creian, muchos les daban entero credito. Estos le veneraban con respeto, y aquellos le miraban con temor; y por unos y otros se extendia su nombre. En todos aquellos pueblos se hablaba mucho de su virtud, y le alababan de hombre de bien, de muy juicioso, y de mucha verdad.

Oyendo el noble Ivan de; Vargas á los labradores del lugar hablar de Isidro y de Maria algunas veces, refiriéndole lo bien que vivían en Caraquiz, su mucha Christiandad y cuidado grande de su casa y labor, quiza con estas noticias y otras vendria en conocimiento de haber tratado al Santo en Madrid. Ya por esta buena opinion, ya por ser de su propio lugar, quiso saber si seria per sona conveniente para cuidar su hacienda: preguntólo, y le respondieron, que sí: que era muy acertada esta determinacion, si Isidro convenia en ella; y que se persuadían admitiria el cargo, porque estaban en inteligencia que queria dexar la hacienda de Caraquiz. Pasó D. Juan de Vargas á tratarlo con Isidro, quien, ó porque ya habia cumplido el arrendamiento de Caraquiz, ó porque el vecino de Tordelaguna quiso administrar por sí sus heredades, admitió el cargo y cuidado de Eraza. Ajustóse con el Caballero Vargas, y con el consentimiento de su santa Muger pasaron su casa y vecindad á Talamanca. Era esta villa en aquel tiempo uno de los mayores pueblos de Castilla; y aunque no tan florido y populoso como antes, mucho menos arruinado que le vemos despues. Está situada en la ribera del Xarama, á la parte Oriental; y en los vestigios , que aun no ha podido sepultar entre sus muchas ruinas la fatalidad de los tiempos, se está manifestando la suntuosidad que en lo pasado coronó la grandeza de esta poblacion antiquísima. Tenia entonces algunas Iglesias con buen número de Eclesiásticos; que no era poco á causa de las recientes extorsiones que habia padecido de los Moros por perderla, y de los Christianos por ganarla. La oportunidad que aquí habia para frequentar los Sacramentos, oir Misa y asistir á los Sermones y divinos Oficios, fue el principal, entre otros motivos, para dexar Isidro y Maria á Caraquiz, y pasarse á esta villa. Estando ya de asiento en ella, comenzó el Santo Labrador á cuidar de la hacienda del noble Vargas, tan á satisfacción de este buen Caballero, que fue Isidro su total confianza, como despues diremos.
            No era menos exemplar la vida de estos dos Siervos de Dios siendo habitadores de Talamanca, que quando eran vecinos de Tordelaguna. Uno y otro se esmeraban en la guarda de los Mandamientos de Dios y Preceptos de su Iglesia, en la asistencia cuidadosa de sus personas, y en el cuidado vigilante de sus almas. Oian Misa todos los días, asistian á las pláticas de Doctrina Christiana en la Iglesia, y proseguian en su devocion acostumbrada de visitar los templos del lugar, santuarios y hermitas del contorno. Los historiadores hacen mencion de la de nuestra Señora de Belvis , que es lo mismo que de Bella-Vista, una legua de Coveña; de la del Castillo, cerca de Paracuellos; de la de Peñahora, junto á Humanes, y de la de nuestra Señora, que hoy se llama de la Cabeza, en la ribera de Xarama; y yo añadiria tambien la de la Floresta, que se veneró de muy antiguo en termino de Tordelaguna, por Patrona especial de esta villa; (…)

Francisco Javier Barra. Proyecto y memoria sobre la conducción de aguas á Madrid. Madrid, Imprenta Real, 1832. páginas 90 y 91.

El rio Lozoya entra en el Jarama en una profunda cuenca, de la que sale por una estrecha hoz llamada de Peña rasa. Esta cuenca está rodeada y terminada en la mayor parte por alturas y crestas elevadas. En esta misma cuenca, y por su parte mas elevada, está situada la villa de Torrelaguna, y por la parte de acá de este mismo pueblo hay un barranco , cuya cabeza está en la hondonada de Venturada por donde pasa el camino Real de Francia en la misma divisoria de aguas entre Guadalix y Jarama. Desde dicho camino Real y divisoria corre este barranco por Redueña, y va á desaguar en Jarama en frente de Talamanca. Por otra parte la línea divisoria entre Jarama y Lozoya, como se puede ver en el plano vertical, tiene una altura extraordinaria sobre el mismo rio Lozoya, que corre por un profundo callejon: de modo que las aguas solo pueden pasar aquella divisoria por una corta distancia de su origen.

Por consecuencia de esta disposicion del terreno, las aguas de Lozoya, á cualquier parte que se quieran llevar, no tienen otra salida que por uno de estos tres puntos; ó por las laderas que forma la margen del rio Jarama, ó por la cabeza del barranco de Venturada, ó por el desagüe de este mismo barranco en frente de Talamanca.
Las laderas qne forman las márgenes del rio Jarama en el sitio de Peña rasa son las de una estrecha hoz formada por peñas tan escarpadas que nadie puede racionalmente intentar el abrir un canal por ellas. El barranco de Venturada está 56o pies mas alto que el punto de la presa de Cabarrús, y por consiguiente seria preciso levantar las aguas en este punto á 600 pies por lo menos.

Biografía eclesiástica completa, Tomo X. Imprenta de don Eusebio Aguado (Madrid) e Imprenta de la Sociedad de Biografía Eclesiástica (Barcelona). 1856

Páginas de la 396 a la 397

Terminado el arriendo, que Isidro había hecho con su amo de Torrelaguna, hizo otro con un caballero de Madrid apellídado Iban, ó Juan de Vargas, el cual noticioso de la virtud de aquel labrador le arrendó una heredad en el término de Talamanca, llamada Eraza, á donde pasaron á vivir los santos consortes. La llegada de dos forasteros excító la atencion de los vecinos del lugar, tan natural en los pueblos de reducido vecindario: mas su curiosidad se volvió en asombro cuando vieron las costumbres angelicales de aquellos tiernos y sencillos esposos, y que derramando el bien á manos llenas hacían patrimonio del pobre los sobrantes de su mesa. No contenta aun Maria con dar un albergue al desvalido y socorrer en su puerta al necesitado, acudía solicita á donde la caridad la llamaba, cuidando a los enfermos del pueblo, suavizando con palabras de amor y de religion sus padecimientos, y agotando todos sus recursos para que nada les faltase. Las bendiciones del pobre llovian en abundancia sobre la casa de Isidro, aclamada por todo el pueblo como el verdadero asilo del indigente. Las bondades de Maria la hicieron célebre en todos aquellos contornos; de modo que cuando iba á la ermita de Caraquiz á visitar á Nuestra Señora, de la cual era muy devota , salían al campo para saludarla los pastores de las ribera y los quinteros que cultivaban aquellos campos, retirándose alegres de su buena y agradable condicion. Viendo que Isidro mejoraba tan extraordinariamente la hacienda del señor de Várgas, deseó éste llevar su colono á Madrid, donde tenia la mayor parte de sus tierras. Consintió gustoso en ello nuestro labrador, realizando su viaje por los años 1119, á los 38 ó 39 de edad. Y como el señor de Várgas poseía en aquella villa una casa junto á S. Andres, en la Morerla Vieja destinada para la familia y mozos de labranza, colocó allí á Isidro, dándole un aposento bajo, algo hondo, que despues ha sido convertido en pequeña capilla , en cuyo altar se venera la imagen del Santo. Constante siempre en sus virtudes, Isidro llevó aquí las mismas costumbres que había llevado en Talamanca, Torrelaguna , y cuando jóven en Madrid.

Eustaquio María de Nenclares. Santoral Español. Tomo I. Imprenta de M. Tello, 1864

Terminado el arriendo que ISIDRO habia hecho con su amo de Torrelaguna, y sosegados algun tanto los habitantes de la villa de Madrid, despues de restablecida la paz turbada por las correrías de los sarracenos, pensaron los esposos regresar y vivir en ella en la misma condicion de labradores; pero antes se les proporcionó el hacer un nuevo arriendo con un caballero de Madrid, llamado Iban de Vargas, el cual, noticioso de la virtud de aquel labrader, le dió en arrendamiento una heredad en término de Talamanca, llamada Eraza, á donde pasaron á vivir entrambos consortes. La llegada de los dos forasteros escitó la atencion y curiosidad de los vecinos del lugar, tan natural en los pueblos de reducido vecindario; más se volvió en asombro cuando observaron las costumbres angelicales de aquel sencillo matrimonio, que derramando el bien á manos llenas hacian patrimonio del pobre la mayor parte de sus bienes. No se contentaba María con proporcionar albergue al desvalido y socorrer en su puerta al necesitado, sino que acudia solicita á donde la caridad la llamaba, cuidando á los enfermos del pueblo, suavizando con palabras de amor y de Religion sus padecimientos, y agotando todos sus recursos para que nada les faltase. Las bendiciones del pobre llovian en abundancia sobre la casa de ISIDRO, aclamada por todo el pueblo como el verdadero asilo del indigente. Las bondades de María la hicieron célebre en todos aquellos contornos; de modo que cuando iba á buscar á su marido al sitio en que estaba labrando, salian á saludarla los pastores de la ribera y los quinteros que cultivaban aquellos campos.


Viendo Iban que ISIDRO mejoraba tan estraordinariamente su hacienda, deseó llevársele á Madrid, donde tenia la mayor parte de sus tierras. Consintió gustoso en ello su inimitable colono, realizando su viaje por los años 1119, á los treinta y ocho ó treinta y nueve de su edad. Y como el Señor de Vargas poseia en la villa una casa junto á San Andrés, en el barrio llamado Morería Vieja, destinada para la familia y mozos de labranza, colocó allí á ISIDRO, dándole un aposento bajo, algo hondo, que despues ha sido convertido en pequeña capilla y oratorio, en cuyo altar se venera la imagen del Santo. Constante siempre en sus virtudes ISIDRO, siguió en las propias costumbres que habia observado en Talamanca, Torrelaguna y antes en el mismo Madrid. La oracion y el trabajo eran todo su placer, su predilecta ocupacion; y no debió pesarle al señor de Vargas que su colono pasase largos ratos en la iglesia, puesto que sus campos se hallaban de este modo cultivados con tal esmero, y prontitud, que solo podia esplicarse con el auxilio de un poder sobrenatural.


Fidel Fita Colomé. Madrid desde el año 1228 hasta el de 1234. Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo VIII, Madrid, Imprenta de Fortanet, 1886. Pp. 399-424.

La villa de Coveña, sobre la margen izquierda del Jarama, al Nordeste de Madrid, está fundada sobre un cerro encumbrado, poco distante de la peña Rasa, llamada antiguamente Erraza imagen la Cabeza), y de Nuestra Señora de Belvís, en cuya célebre ermita es fama que Santa María de la Cabeza hizo digno empleo de sus fervores. De Coveña, dícenos el P. Serrano «han salido sujetos muy ventajosos; entre los que no merece menor nombre Álvaro Colodro, uno de los conquistadores de Córdoba, de las familias más distinguidas de este pueblo, que años después emparentaron con losCabezas, por donde singularmente introducen la demanda para la filiación de nuestra santa labradora.» La razón del apellido merece atenderse. Ni vale alegar, como se ha hecho, que á la sazón no se usaba; pues ya hemos visto (documento 30) verificarse lo contrario en Marzo de 1206.

La Erraza, ó la Cabeza, de la que (si mal no creo) tomó su apellido popular la esposa de San Isidro, había dado su nombre á un terrazgo, ó alquería, propiedad de la ilustre familia de los Vargas, donde es fama que moraron algunos años los dos celebérrimos labradores. Dista media legua al Norte de Talamanca, sobre la ribera de Jarama.
Luis-Regino Mateo del Peral. Madrid y San Isidro. Incluida en Madrid, un libro abierto. Publicación del Ayuntamiento de Madrid, número 12, 2005, pág. 88.
También se sustenta otra versión menos conocida, en el sentido, respecto a ese término «de la Cabeza» que era apellido originario de Coveña y, por ello, se consideraba que hubiera nacido en dicha localidad. Asimismo, que la Ermita recibió la denominación de «Santa María de la Cabeza» al estar situada próxima a la «Peña Rasa», anteriormente conocida como «Errasa», que procede del árabe y cuya traducción es «la Cabeza».
Autor: Rafael Delgado Maldonado de Guevara
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